Ref.015 - DIFERENCIAS ENTRE LAS NECESIDADES DEL HOMBRE Y LA MUJER

Nunca había entendido por qué las necesidades sexuales   de los
hombres y las mujeres son tan diferentes entre sí. Nunca había entendido todo eso de Marte y Venus. Y   nunca había entendido por qué los hombres piensan con la cabeza y las mujeres con el "corazón".

Una noche, la semana pasada, mi mujer y yo nos íbamos   a la
cama. Bueno, empezamos a acariciarnos con el inevitable toqueteo mutuo. Yo ya estaba en mi punto,listo para la acción. Y en ese preciso momento me dice: "Mira... ahora no tengo ganas mi amor, tan sólo quiero que me abraces, ¿sí?". (Puta madre, no me
jodas) Yo dije: "¿QUÉ?" Así que me dijo las palabras mágicas:
No sabes conectarte con mis necesidades emocionales como mujer". Al final, asumí   resignadamente que esa noche no iba a de follar, así   que me dormí como una tienda de campaña.

A los 2 días fuimos de compras al Corte Ingles al   centro
comercial. Yo la miraba mientras ella se   probaba tres carísimos
modelitos de vestido.

Como no podía decidirse por uno u otro,   le dije que se llevara
los tres. Entonces,   emocionadísima y motivada por mis
comprensivas   palabras me dijo que necesitaba unos zapatos Kenneth Cole que hicieran juego, que costaban 200 euros el   par, con que le conteste que me parecía perfecto.

Luego pasamos por la joyería, de donde salió con unos
pendientes de diamantes Tiffany. Estaba tan   emocionada... Yo creo
que pensó que me había vuelto   loco, pero de todas maneras no le
importó mucho que digamos. Pienso que me estaba poniendo a prueba cuando   me pidió un carísimo estuche de pinturas Elizabeth
Arden de primerísima línea. Bueno, me parece que rompí   con
todos sus esquemas mentales cuando también le dije nuevamente que sí. Ella a esa altura estaba casi excitada sexualmente después de todo esto... ¡deberían   haber visto su cara! Fue ahí cuando, con su mejor   sonrisa, me dijo: "Ven mi amor, vamos a la caja a   pagar" Me costó mucho aguantarme la risa cuando le   dije: "No mi amor, creo que ahora no tengo ganas de comprar todo eso". De verdad, ojalá le hubieran visto su cara, se quedó pálida cuando le dije: "Tan sólo quiero que me abraces". En el momento en que su impresionante cara empezó a transformarse en pura furia y odio, simplemente añadí: "¡¡¡¡No sabes   conectarte con mis necesidades financieras como hombre!!!!"

Creo que no volveré a de follar hasta mediados del  
2008, pero... que dulce es el sabor de la venganza.